Es sencillamente entendible que personas, llámese evolución
del humano u otra especie, en el futuro se rían descaradamente del proceso
evolutivo del homo sapiens sapiens, y es que a pesar de que con mucho esfuerzo
se ha logrado crear estructuras “firmes” hasta la primera parte del siglo 21,
aún no se obtenga una seriedad en el espíritu lo suficientemente densa como
para poder fijar esquemas de comprensión mínima del psique humano.
No se mal interprete con tener fijos los conceptos de
funcionalidad del espíritu ni mucho menos encasillar el animus generalizado; ¡No!
– Mas bien es la informalidad de caer en tendencias del común, a pesar de que
claramente se tenía previamente plena conciencia de las bondades de la
libertad, y del libre pensamiento.
Es Increíble que con un poco de presión se distorsione la
manera de pensar de un individuo, caiga en corrupción hacía lo que no se tenía
planeado con anterioridad, porque hasta en el hecho de tener como objetivo la
no-planeación el simple hecho de haber planeado los no-planes debería de dar
una fuerza inquebrantable.
Pero, ¿Qué sucede cuando la presión gana? ¿Qué sucede cuando
el individuo ni siquiera se ha dado cuenta que su espíritu se ha quebrantado y
ha caído?
Tendencias, probablemente la culpa esta en la edad, aunque
para mi punto de vista es un mal pretexto,
una patética forma de envejecer y además es cargar con un espíritu que
huele a mediocridad.
Dedicado a R.L.C.