martes, 29 de junio de 2010

Medir la utopia.

Lo raro y divertido de tratar de medir sentimientos propios de la raza humana es:

Raro:

Todo el mundo entiendo ese esquema, ese mapeo mental o costumbres fielmente arraigadas dentro de nuestra sociedad, es más las tenemos tan bien establecidas que hay hasta libros que aseguran tener fórmulas mágicas para enamorar o aguantar una decepción amorosa, laboral o familiar.

Si esos libros se venden significa que en ciertos sectores de la sociedad existe un mismo camino, camino que ya está escrito. Entonces  ¿Se puede parametrizar o medir un sentimiento o no? Si existe la forma de lograr despertarlo, controlarlo y descubrirlo en uno mismo o en terceras personas…


Divertido:

Todo el mundo se reusa a pensar que hay algo escrito en las cosas propias “de el corazón” como si fuera algo totalmente dinámico e incomprensible siendo que en el subconsciente colectivo ya hay mil normas que rigen una estructura clara de cómo llegar a objetivos en el camino hacia un requerimiento “sentimental- emocional”


¿Por qué negarse a evolucionar?

-Al fin y al cabo siempre habrá nuevos temas arrojados por nuestro conciente apuntando a la confusión del alma…

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